Sobre las Marchas de la Dignidad, del pan, el trabajo y el techo

Escribía el día 23 de marzo, al día siguiente de las Marchas de la Dignidad del 22M: Estoy removida por dentro. Me debato entre el orgullo y la emoción porque nunca vi tantísima gente en una manifestación, heterogénea en bandera, pero unida en reivindicación y protesta; se compara con el No a la guerra en Madrid, el gran referente. Y la indignación e impotencia por ver lo vendidos que están todos los medios. Ni rastro en portadas, información distorsionada y dirigida a los detenidos y violentos, 50000 personas las hubo, pero quizás sólo en Atocha. Y la desproporción de batallones de antidisturbios que avanzaban amenazantes y violentos por Madrid. Es de película, de otros países, o de otros tiempos… Pasé miedo y sensaciones muy variadas durante las cargas porque nos pilló a todxs de sorpresa y antes de la hora fijada como ilegal. Y no soy violenta.
La sociedad quiere cambios. Me imagino comentarios y actitudes de ciertas personas que son ciegas y férreas en voto. Esto es un tema de valores, de derechos y de personas.
Espero que esto sólo haya vuelto a empezar.Imagen

http://www.eldiario.es/sociedad/union-Marchas-Dignidad-toma-Madrid_0_241476099.html

Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, tras haber preparado un dispositivo de 1700 antidisturbios, pide a las personas organizadoras de las Marchas de la Dignidad que “condenen las graves agresiones a más de 50 policías”. Las marchas las formamos entre tod@s l@s que asistimos, se vio claramente que fue una manifestación pacífica y de protesta social. Había bebés, niñ@s, adolescentes y adult@s en todas sus versiones. La responsabilidad tan enorme que conlleva ir con niñ@s a un evento de este calibre es lo que demuestra que la intención final era ésa, ser pacífica. Y tampoco creo que todas las personas mayores de 65, que las había y muchas, tuviese idea a estas alturas de organizar una lucha armada. Por mucho que protesten y sufran por ellos mismos y por los derechos básicos de sus familias, seguramente a un gran número de los que estaban allí, ya les tocó correr en su día y luchar como pudieron.Imagen

Oficialmente, las marchas se convocaron para empezar a las 17h. Sigo impactada por ver cómo el Gobierno y sus concubinas, los medios de comunicación han podido manipular tanto la información en datos, cifras e intenciones. Es decepcionante y dice muy poco de este país y de los pocos, pero crueles, mecanismos de defensa que le quedan. Sobre 4 horas de manifestación, y sus cientos de miles de participantes, la conclusión y lo que enseñáis es la violencia de unos pocos. No paro de repetirlo. Haced cálculos, si queréis según datos manipulados: 50000 personas asistentes/ 100 “violentos” (no contamos a los antidisturbios). Es fácil, sale a un 0,05% de conflictivos. Es de locos la distorsión a la que habéis llegado.

Yo estuve allí. Desde las 17h en Atocha, hasta las 20.40 en Colón que empezó lo que parecía el fin del mundo. En el escenario de la plaza cantaba un coro de la Solfónica, parte de la protesta ante recortes y olvido de las personas. Música clásica resonando por todos los alrededores. De repente, masas de gente corriendo, y batallones negros de antidisturbios avanzando a palos (a “defensas” es como se llama). Los miembros de la UIP van uniformados, con defensas de arriba abajo, casco, guantes, pantalla de protección, botas, chalecos especiales… y además, una porra, gas lacrimógeno, armas de fuego, etc.  Imponen mucho si les ves en posición.

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La mayoría de los manifestantes decidieron irse como es normal. El coro siguió cantando un rato, hasta que paró y alguien en el micrófono decía “Atención, Policía, os recordamos que estáis interrumpiendo nuestro derecho a manifestarnos. Este acto es legal hasta las 21.30h”. Se formó muy rápidamente una situación tremendamente surrealista y desbocada. Terminar con algo tan grande y significativo de esta manera… tantas personas diferentes pidiendo cambio… y saber además que esta parte era la única que iban a recortar al día siguiente en los medios de comunicación. Vendidos y podridos. http://www.publico.es/509740/sin-dignidad-en-las-portadas-de-los-periodicos-de-papel  Nada que ver con las versiones de muchos periódicos extranjeros http://www.20minutos.es/noticia/2092810/0/marchas-dignidad/prensa/nacional-internacional/
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Pero es curiosa la estrategia que llevaron a cabo. Si había altercados hacia la calle Génova, ¿por qué optaron los antidisturbios por tirar hacia Colón y hacia Recoletos, el lugar de ir hacia el grupo claro de Génova? Algo me escama. Había muchos niños y mayores y fue una opción peligrosísima, por parte de esos pocos que lanzaban petardos y piedras, y por parte de esos  policías que avanzaban a golpes con quien se interpusiese. Quizás llevan gafas oscuras y sin graduar para no empatizar con sus objetivos. Pobres ellos que son marionetas del gobierno, y las sacan haciéndoles sentir cómplices aun no siendo más que su escudo, sus armas a las que manipulan para que salgan más hirvientes. Hirientes. Y sirvientes.

Para irnos de allí tuvimos que callejear mucho, porque ciertamente teníamos miedo de que nos viesen como un grupo pequeño y sin más aplicasen el “a por ellos”. Todo estaba plagado de antidisturbios, era algo realmente desproporcionado. Cerca del edificio de la Bolsa, en una calle pequeña, distinguimos a un grupo de entre 10 y 15 hombres altos y de complexión tirando a fuerte. Todos ellos encapuchados y con pasamontañas. Paramos a mirar a ver si eran policías infiltrados, y decidimos seguir caminando rápidamente porque en seguida nos miraron amenazantes. Con eso os digo todo. Ya no se sabe diferenciar, sinceramente. Lleva a la duda cuando ves a algún encapuchado en manifestaciones haciendo el bruto. ¿Motivos para intervenir antes de tiempo?

Y yo te pregunto, Cristina Cifuentes. Todo lo que estáis haciendo, sin pensar en absoluto en las personas, ni en el bienestar, ni el constructo social. Todas vuestras corrupciones y robos sin condena, recortes de sistemas que tardaron mucho en construirse, vuestras burlas e insultos que permitís y nadie limita aun siendo políticos y representantes, vuestras leyes que facilitan incluso promueven el dañar el medio ambiente, toda la fuerza que estáis dando a las empresas fuertes y las privatizaciones que tanto os gustan, el hambre y la pobreza que afecta ya a más de 650000 hogares http://www.ecorepublicano.es/2014/03/la-pobreza-severa-afecta-ya-en-espana.html, directamente que permitáis que seamos nosotros los que paguemos donde nos han metido banc@s, los desahucios, etc etc etc … ¿Alguno de vosotros ha condenado algo de eso que hacéis y que tanta gente está pagando (y no con lesiones leves ni graves, sino con sus propias vidas)?

Desde luego, nadie quiere que ninguna persona salga mal parada, en ninguno de sus sentidos, de eso mismo se trata. Y no debió de haber sido así. Está claro que es imposible controlarlo; ya es complicado controlarlo en el lado de los miembros de UIP, siendo funcionarios y trabajando para el Gobierno y sus ciudadanos… No es correcto penalizar a sus organizadores con multas de hasta 600000 euros. Es una medida que indica mucho de este país, una vez más. Y para verlo con claridad, recomiendo este artículo de Olga Rodríguez, es imprescindible: El 22M un expediente contra el gobierno http://www.eldiario.es/zonacritica/ocurrio-reaccion-Gobierno-punto-inflexion_6_242935707.html

Cuidado, porque el Gobierno está haciendo que empiece a arder la sociedad desde abajo. Está lanzando la piedra y escondiendo la mano, y de pronto nos vemos en conflictos dentro de una sociedad que quiere cosas parecidas. Es lo que se llama comunicación pasivo agresiva. Parece que nos echan un trozo de carnaza para que nos peleemos entre nosotros y ellos puedan salir de puntillas hacia otro lugar a seguir haciendo de las suyas.


Fragmento de otra época, otro momento, otra persona.

imagesDe mi mano… en un espejo roto. Roto, muy roto, ya no me veo, sólo fragmentos que me marean, me producen un inicio de aquello que lleva al grito. Y quiero gritar muy alto, desgarrar la garganta con su fuerza. Pero lo que rompe el espejo, desmenuza también mi grito… y se queda en un silencio roto, una caja cerrada, yo una muñeca dentro. Inanimada. Pero con esas ramas rojas, encendidas, que han sido fuego o pueden llegar a serlo. El humo… empaña los trozos de cristal. Y me surgen interrogaciones, preguntas que no creo que lleven respuesta emparejada. Y me pregunto qué hago aquí.

Y algo en mí se tambalea con tanta fuerza que creo que caigo en un abismo. Soy yo la que me tiro. Mi mano, quebrada, roja… mi garganta, dolorida, desencajada… mis trozos de espejo. Reflejos por la calle, como andar por un hilo de lana agarrados por agujas de Manuela. Asco, asco puro como arenilla que se mete en los ojos y los hace brillar y brillar, hasta que por magia llegan a ser gotas de mar… el mar y la arena. La lucha por la unidad, lo que ya es eterno, lo que está siempre, con cada paso, cada
pestañeo, cada trago de saliva.

Contágiame tu querer. Enséñame cómo se llega a abrazar la propia alma. A no destruirme ante mis propios reflejos, ante mi propia voz, mis propios antojos. Magia infinita que conforme poros en esencia en toque especial, sabor canela… una cualidad consciente.

Unos ojos me miran, lo intento evitar. Dios mío, quiero ser mi única pareja, mi única razón y causa de calma, de sueño, de saciedad, de sonrisa. El calor que me infunda mi esencia, una caja de sorpresas. Pegar cada minúsculo cristal y crear lo que un día convirtió en cuatro una mirada. Pulir cada corte horizontal, con las olas que me cubren, con las caídas del fluir más frío y empedrado. Con vida infinita cogida por nuestras cuerdas.

Una fuerza sobrenatural que me saca de mi cuerpo y pierde el control, pierde su vida, su latir, su respiración tranquila. Y vuelve a partir su imagen, y vuelve a caer sin ser consciente, desesperadamente, compulsivamente. Hasta que me duele la boca, hasta que confundo mi querer con una imagen rota. Y late muy rápido para pararlo todo… y me lleva de mi mano en un espejo
roto. Ya tan roto.

Un crepúsculo en el infierno.


El día que acabó la crisis

En el mes de enero, Concha Caballero escribió un excelente artículo en El País sobre las consecuencias de la crisis . El día que lo leyó mi padre, le gustó tanto que decidió hacer uno paralelo, hace ya muchos meses (bastantes como para saber que aún habría que añadir algún año más a ése buen día en el que despertaremos y la crisis habrá terminado). Digamos, el contrapunto. Y como a mí me han gustado tanto los dos, aquí os los dejo.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/01/18/andalucia/1358541477_909155.html

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SI ESE BUEN DÍA DE 2014 LLEGAMOS A LA CONVICCIÓN DE QUE NADIE NOS SACARÁ DE LA CRISIS, QUE NO HAY SALVADORES, TODO EL SUFRIMIENTO HABRÁ VALIDO LA PENA PORQUE HABREMOS “DESPERTADO”

Manuel Burque Torreira

Si, a pesar de que ese buen día de 2014, ya más pobres y con los derechos básicos del llamado Estado del Bienestar, recortados en un 30 por cien, y más sumisos a los dictados de los ganadores de la crisis, nos damos cuenta de que no nos van a salvar ni los políticos tradicionales ni otros que puedan venir disfrazados con otros ropajes y tal vez menos corruptos, habrá valido la pena. Si ese buen día de 2014, con muchos más parados y con menos esperanza de que las cosas se solucionen solas, nos hacemos conscientes de que  todo este sufrimiento de los más jóvenes es una llamada y un grito  inmenso para que nos responsabilicemos de nosotros mismos sin esperar las promesas de salvadores, y para que aprendamos que no cambiará el sistema mientras no cambiemos nosotros mismos, entonces habrá valido la pena. Si ese buen día de 2014 somos capaces de abrir los ojos y ver más allá de los graves problemas reales que nos ahogan en la Europa desarrollada y nos convencemos de que en el mundo ya había una situación de emergencia que se venía manifestando desde años atrás por una serie de procesos, todos ellos igualmente peligrosos, que se enumeran a continuación:

– Un proceso creciente de agotamiento de recursos naturales caracterizado por la desforestación, la desaparición de cientos de especies de animales, el deterioro progresivo del medio ambiente, el calentamiento global, en fin, un sendero a menudo negado que nos conduce al “holocausto” de los recursos naturales y no hay que esperar muchos años para que la vida en el planeta, y con ella la de los seres humanos, sea extraordinariamente difícil.

– Una explosión demográfica que nos está conduciendo a los 9.000 millones de personas para el año 2050; con las actuales estructuras de desigualdad, que se incrementa durante las crisis, es prácticamente imposible la vida de miles de millones de personas.

– Las religiones que tantas veces hablan del amor al prójimo se refugian en los fundamentalismos del Islam y del cristianismo (y de otras religiones), y en vez de contribuir a la resolución de problemas no hacen  sino empeorar la situación, de por sí grave, que nos aqueja.

– La proliferación de armas de destrucción masiva y bioquímicas no deja de expandirse.

– La inversión de recursos millonarios en el control exhaustivo de los medios de comunicación que mantiene a la gran mayoría de la población prisionera de los condicionamientos culturales y sociales, sin capacidad de pensar  y vernos a nosotros mismos: los innumerables ingenios, impensables hace muy pocos años, nos mantienen conectados permanentemente con el mundo pero si no nos damos cuenta de que hay que parar y escuchar el silencio en  donde están las respuestas auténticas, esos ingenios se convertirán en una extensión de los múltiples brazos de quienes tratan de controlarnos y  mantenernos narcotizados y consiguientemente incapaces de ver que vivimos en una prisión que los medios de comunicación y sus seguidores llaman democracia y libertad pero no son más que una ilusión en la práctica.

Si nos hacemos conscientes de las dimensiones de los problemas que nos sitian, habrá valido la pena. Si el sufrimiento que está generando esta crisis específica de Europa y de España en particular y la situación de emergencia en que estamos inmersos los seres humanos nos hace despertar  del sueño que nos han inyectado a través de los medios de comunicación y de la publicidad, seremos capaces de ver la realidad tal cual es y no como nos la han pintado y es indudable que habrá valido la pena. Si esa realidad vista con nuevos ojos al despertar nos llena de náuseas y nos impulsa a la investigación creativa de nuevas respuestas para transformarla,  dejando de lado las que interesadamente nos ofrecen los controladores, habrá valido mucho la pena.

Si todo esto nos lleva a descubrir la verdad de todo sin hacer uso de la información contaminada que nos ofrecen los canales interesados del sistema, podremos hacer uso de los consumismos; de esta manera habremos dejado atrás el círculo vicioso de trabajo, satisfacción de necesidades, no importa si son reales o artificiales, y vuelta a trabajar. Entonces sí que habrá valido la pena porque habremos descubierto que el sistema nos convirtió en marionetas convencidas de que eran libres; entonces sí valdrá la pena porque el sufrimiento generado por los efectos de las crisis nos habrá despertado y podremos comenzar a vivir cada uno nuestra vida, y no la vida que nos trazaron los que nos programaron; habrá valido la pena porque nos habremos dado cuenta de que la clave de una vida mejor es ver la realidad tal cual es y desde ahí construir otra a la medida de nuestras posibilidades.                                                             


Pérdidas y tragedias. Pero también fortaleza.

Cuando sufrí la primera pérdida personal y se murió mi abuelo, yo tenía 9 años. Fui una de esas “afortunadas” que la viven relativamente pronto y relativamente tarde, y no se quedan huérfanas. Recuerdo que me dio mucha mucha pena, y sobre todo, me sentía desorientada porque escuchaba la radio o la tele, o veía a la gente por la calle, y todo parecía en orden. Me costó encajar perder a mi abuelo, ver a mi padre distinto, y a la vez ver que todo seguía igual, que la vida no paraba, al menos unos segundos, y seguía con su corriente; no lo terminaba de entender. Pero no tuvo mayor importancia.

Lo que ha ocurrido en Santiago aún nos deja a todos conmocionados. Con claras diferencias. Las ondas expansivas de las desgracias son bastante dibujables: víctimas directas, familiares y allegados, profesionales y resto de involucrados, conocidos, vecinos, ciudadanos, …. una cadena de acero tan fuerte que une a fallecidos directamente con toda la sociedad en conjunto. Santiago chora, decían, y así es. Llora por un golpe muy duro que parece dado en pleno corazón de su sociedad, y sobre todo, en todas esas personas.

E incluso en casos tan terribles, la vida sigue. Después de un silencio y un estupor general y dolido, las gentes van a tomar sus cervezas, van a sus trabajos, a la playa, a estudiar. Unos días después, tomaba algo en un bar, y me sentía mal, incompleta. Pero el ritmo sigue porque tiene que seguir, y creo que es bueno y necesario. Alguien tiene que volver a tirar de todo ese anclaje que redujo su constante para volver a funcionar con normalidad. Sólo la sociedad en conjunto puede hacer esta labor. Por el tiempo que necesites, te dejamos que sigas y te llevamos entre todos.

Empatizamos más o menos en la medida en que vemos algo reflejándose en tu vida. Los que cogíamos ese tren a menudo, teníamos a alguien a punto de cogerlo, vivimos cerca, o creíamos que podíamos conocer a alguien, nos vemos tan vulnerables como somos de verdad. Y como dicen muchos últimamente, ninguno estamos libres de cometer un error. Creo que los errores forman también la historia del mundo.

En estos últimos años, quizás por la edad, o quizás por casualidad, las desgracias y muertes de personas cercanas se han ido acercando cada vez más. Hasta que hace muy poco se acercó demasiado. Una caída tonta, lucha por sobrevivir, por respirar, por moverse, por minimizar consecuencias… Ésta vuelve a ser otra historia en la que ahora no entraré. Pero desde luego es lo más duro que he vivido nunca, por ser repentino, por ser violento, y por enfrentarme por primera vez a algo tan crudo.

Experimenté en mis propios adentros que esa angustia que parece que te va a tumbar como la propia caída, te lleva hasta muy abajo, pero tiene un tope que hace de acolchado. El dolor parece un líquido que te desborda, traspasa, llega hasta donde ni siquiera conocías, incluso a la gente cercana. Pero de pronto salen fuerzas, te vuelves fuerte, y el valor del grupo, funciona también como barrera . Me emocionaba el desasosiego de la situación, lo increíble que parecía haber llegado a ese punto y lo largo que estaba llegando a ser, pero también me emocionaba por igual la solidez y la valentía que se creaba funcionando como equipo. Cuando uno caía, los demás recogíamos, y así hasta que todo se fue estabilizando. Agradecimos a todxs los que estuvieron con nosotrxs de verdad. Era bonito ver que aunque se sentían torpes por no saber cómo apoyar, intentaban al menos dejar su cartel de “estoy aquí y te lo seguiré recordando”. Y muchxs se volvieron indispensables. Incluso fue indispensable sentirse solo muchas veces, la parte más dura. Pero también la que más ayudaba a asimilar (¡y creer!), crecer y madurar.

bambú

Por eso empecé a creer y sobre todo a entender la fortaleza. Y esa palabra tan maravillosa que últimamente se ha puesto de moda: la resiliencia. Nunca olvidaré esa metáfora que nos contó un profesor, y que a día de hoy me parece lo que mejor define a las personas: la resiliencia es como el bambú o las cañas; cuando les azota muy fuerte el viento en una tempestad, caen hasta casi tocar el suelo y quedar en horizontal, pero luego siempre (o casi siempre), vuelven a su sitio. Las personas tenemos un tope de dolor, el cuerpo mismo decide que no puede soportar unos niveles tan altos , y, de alguna manera, rebaja las emociones, las anestesia, o manda algún tipo de células encargadas de gestionarlo mejor.

Nunca dejo de asombrarme de lo que somos capaces los seres humanos. Y esto es un mensaje positivo para todos aquéllos que han vivido de cerca la barbaridad del tren de Santiago. Esas tragedias no se olvidan nunca, tanto involucrado, tanto calibre, tanto simbolismo. De alguna manera estuvieron arropados por la sociedad; pero ahora queda procesar, intentar entender sin lograrlo, y asimilar la pérdida y el inicio de otro tipo de vida. Mucho ánimo en este camino difícil, no olvidemos que la fortaleza existe.


Sobre el término Desempleo y sus sinónimos

Hace tiempo que quiero hablar sobre este tema, ya que a día de hoy somos muchxs, demasiados sin duda, lxs que estamos en paro, lo hemos estado recientemente, o lo estaremos muy próximamente.

Te paras a pensar, y miras un diccionario de sinónimos de “desempleado” y aparece “desocupado, parado”.  Continuamos la búsqueda:

desocupado

  • vacío, vacante, libre, disponible, deshabitado, despoblado
  • inactivo, ocioso, perezoso, vago, parado, desempleado

parado

  • cesante, desempleado, desocupado, vacante, ocioso
  • paralizado, estático, detenido, quieto, estancado, inactivo, inmóvil
    • Antónimos: móvil, activo
  • indeciso, pacato, retraído, tímido, cuitado
    • Antónimos: osado, firme

Podemos pensar que son sólo sinónimos que se van alejando del origen del primer término, del concepto de desempleado como persona que no tiene trabajo. Sin embargo, todas estas palabras nos acompañan cada día en las mentes de los que nos rodean.

Sin ir más lejos, nuestro entorno más próximo da por hecho directamente que como no tienes trabajo, tienes todo el tiempo del mundo, y para evitarte la tediosa tarea de holgazanear, ellos mismos te encomiendan una lista de actividades (a no ser que tengas hijos, que a veces puede ser un refugio). Así que de pronto, te encuentras a ti mismo cuidando a tus sobrinos, u otros seres “dependientes” del entorno, incluido el perro. Haciendo recaditos de unos y otros. Y llevando una etiqueta más grande que tu espalda donde dice “soy una persona sin trabajo, sin dinero y sin ocupación y mi castigo/regalo es hacer lo que me pidáis porque realmente casi no tengo excusas estructuradas para negarme”.

Y de repente te das cuenta de que estás atrapado en esta situación nada agradable, de la que cada vez es más difícil salir o tener expectativas positivas y a corto plazo. Donde la formación casi siempre tiende al infinito, así como el dinero para pagarla, ya que nunca van a ser “suficientes” (homenajeando sin querer al ministro Wert) los cursos y derivados.

Sabes que el tiempo pasa igual, y que el limbo entre joven y no tan joven se ha ampliado, pero tienes miedo de llegar a los 35 sin demasiada experiencia laboral y que este círculo del eterno retorno se siga alimentando de sí mismo. No experiencia- no trabajo- no dinero- no formación- vulnerabilidad para fácil explotación.

Y en este contexto, si aún te guardas algún criterio o límite que te permita elegir qué tipos de trabajos quieres, somos juzgados por una masa personificada muchas veces en un amigo, un padre, o una tía, que con su dedo bien estirado te “aconseja” no rechazar ningún empleo, sea como sea, porque ya tendrás la oportunidad de cambiar más adelante.

Así que esto, tus valores, tus gustos, tu lucha personal, hacia fuera sirve de nuevo para alimentar esa imagen y esos sinónimos. Con lo cual, por mucho que sientas que en tu día a día eres una persona activa, que lee, que se informa, que es inconformista, que tiene buenas ideas, que busca activamente empleo, que hace deporte, que colabora, que es buen amigo de sus amigos, buen familiar de sus familiares, o que está intentando plantear un proyecto, es difícil no caer en el desánimo absorbido por este concepto muy latente e intenso que encontramos actualmente en la sociedad.

Las medidas para potenciar empleo desde la UE, desde nuestro propio “Gobierno”, incentivan esto, y premian esta visión, potencian el adoctrinamiento social. Hacer de los parados de larga duración una nueva base para el voluntariado, en Madrid, los minijobs en general y en concreto, los creados en Alemania para los jubilados,… Todo esto mina nuestra conciencia, nos impide aprender a vivir de manera proactiva pero con tranquilidad, y al final estamos creando una sociedad del mea culpa, sin autoestima, sin deseo de superación. Y cada vez se ve más nuevas oleadas de racismo, de xenofobia. ¿De verdad no os imagináis una mano gigante aplastándonos desde arriba? Nos creemos ahogados y achicados, poco ágiles, pero existe vida sin esa mano puñetera que nos está cabreando y desanimando hacia la manera incorrecta.

No nos equivoquemos. Nosotros no estamos haciendo mal las cosas, no somos los encargados de crear empleo, ni de mejorar a nivel global la calidad de vida, para eso existe también la política, los derechos. No nos enfrentemos entre nosotros, ni con nosotros mismos. Dejémonos vivir, crear, innovar, errar, rectificar, tener malos momentos. Y sobre todo, creamos  en el apoyo mutuo, en la colaboración, en la solidaridad, y en quien más, en nosotros mismos.


Nueva y primera entrada, reflexión y refracción

Quiero saludar a todas las personas que vais a pasar por aquí, seguramente de casualidad. Quizás la mayoría seáis estudiantes de Fotografía, curiosos de la luz, o con asignaturas de vertientes físicas. Pero no es mi intención engañaros. Este nombre, REFLEXIÓN Y REFRACCIÓN, surgió por el concepto de la luz blanca y su descomposición en colores. Me ha parecido desde siempre el ejemplo más “lúcido” que entremezcla lo físico como verdad, con una relatividad muchas veces subjetiva y prismática.

Así que éste será un blog de realidades sin más. Pero desde distintos puntos de vista: experiencias, cine, asuntos banales, otros no tanto, gustos y varietés, psicología, indignaciones personales, protestas, invitadxs, etc.

Os espero a todos/as por aquí, estaré encantada de veros a través.

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